HERMINIA BRUMANA: COMPROMISO DOCENTE Y SOCIAL

Reportaje a Maximiliano Molocznik

324

Son muchxs las mujeres y hombres a quienes cierto relato oficial ha relegado a la “clandestinidad histórica” por haber sido en su momento disruptivos al modelo social instalado por los sectores dominantes. Maximiliano Molocznik, docente en escuelas secundarias de la provincia de Bs. As, escritor e investigador, se dio a la tarea de rescatar la obra y el pensamiento de una maestra silenciada, Herminia Brumana.

Siete3siete: ¿Por qué te interesó rescatar el pensamiento y la producción de Herminia?

Maximiliano Molocznik: Desde hace algunos años estoy enfrascado en la tarea de rescatar a algunas personas que por haber sido un poco molestxs para la historia oficial permanecen en cierta clandestinidad histórica. Una tarea compleja y difícil que se cristaliza en una colección de textos que se llaman “Los silenciados”, que son hombres y mujeres excluidos del relato oficial de la historia argentina por distintos motivos. La clase dominante tiene varias herramientas para hacer desaparecer a una persona del relato histórico. La primera es el asesinato, lo que le hicieron al Che en Bolivia por ejemplo. Cuando el personaje no puede ser asesinado hay otros mecanismos como el falseamiento, el ninguneo, la omisión, el silenciamiento. Son los recursos a los cuales lxs amanuenses de la historia oficial nos tienen acostumbradxs frente a personas que no encajan dentro del relato del país que tiene como héroes o heroínas a próceres amigxs de los ingleses y que pensaron en la Argentina simplemente con una semi colonia británica.

Quiero enseñar a mis alumnos a mirar la vida de pie

y a prodigarse, que es la única manera

de no agotarse jamás.

Hermina Brumana

Siete3siete: ¿Cómo llegaste a Herminia?

Hermina Brumana Pasiones Libertarias y sueños emancipatorios

Maximiliano Molocznik: Hacía tiempo que quería escribir algo relacionado con la educación y tuve la fortuna de toparme con Herminia Brumana. La empecé a conocer a través de un compañero de escuela, gran docente, que un día me hizo llegar algunos textos de ella. A partir de ahí empezó una investigación que me llevó a tratar de conseguir su obra completa. Descubrí que muchos de sus libros no habían tenido revisiones, con lo cual era un pensamiento que estaba acotado a alguien curiosx como yo que pudiera ir a alguna librería de viejo de la calle Corrientes a buscar sus textos. La inquietud que me surgió fue ¿por qué estos libros no habían sido reeditados?, ¿por qué el pensamiento de esta mujer estaba tan escondido? Al adentrarme en su obra me di cuenta por qué. Era una mujer comprometida con su labor docente, una extraordinaria maestra que sentía el dolor de sus alumnos y de las familias. Ella hace su praxis docente en lo más furioso de la década infame: se ha producido el golpe de estado de 1930 y hay una crisis económica espantosa en Argentina –desempleo, ollas populares, tuberculosis-. Por supuesto esos males sociales se presentan en la escuela. Ella, como maestra comprometida que es, enfrenta esta coyuntura, pero no lo hace desde la posición de la maestra positivista o enciclopedista que cree que su tarea es solamente enseñar a sumar, restar y nada más. Trabaja en barriadas muy humildes de la zona sur del conurbano bonaerense –en Sarandí y Quilmes- donde la crisis le explota en la cara todos los días, y se compromete con el dolor de sus alumnxs. Lxs ve llegar a la escuela sin haber comido, sin ropa de abrigo en el invierno. Su vocación social se va expresando en el acompañamiento que ella hace tratando de que esxs niñxs y jóvenes puedan tener un horizonte de expectativas mejores. Y también invita a sus compañeras docentes a asumir ese compromiso. Porque ella veía que el magisterio en aquellos tiempos era un ámbito en el cual la maestra obtenía un título y solamente se dedicaba a dar clases; de la realidad que la rodeaba no sabía, no escuchaba, no quería participar.

Siete3siete: ¿Cómo se expresaba en ella este compromiso con la realidad?

Maximiliano Molocznik: Por ejemplo, cuando viene el golpe fascista de 1930, ella denuncia un episodio muy famoso en la época que es la injusticia que se está cometiendo contra los llamados “presos de Bragado”. Era un grupo de obreros anarquistas que habían sido injustamente acusados por el gobierno del general Uriburu de colocar una bomba en la casa de un dirigente conservador de Bragado. Se montó una farsa judicial para meterlos presos y se los envió a cárceles del Sur, como la tenebrosa cárcel del fin del mundo en Ushuaia.Herminia denuncia esta injusticia e invita a sus colegas a asumir una posición política. No es una persona que hace una praxis política dentro de su aula, pero entiende la docencia como parte de un compromiso mayor que la sola transmisión de conocimiento, a la cual por supuesto le otorga mucho valor. Pero necesita trasmitir que el o la docente son agentes de cambio social, alguien que ha recibido el atributo de tener la voz de los que no tienen voz. Y más allá de su fortaleza académica, no puede estar ajenx a los dramas del mundo ni de su tiempo ni de su pueblo.

Lo esencial es el resultado mediato, el lejano, el que no se palpa en la escuela tomando las lecciones, sino en la existencia futura cuando estos alumnos sean hombres y mujeres y estén frente altribunal de la vida, que presenta problemas cuyas ecuaciones no se despejan con las matemáticas. Lo esencial no es que sumen decimales con rapidez, sino que sepan comportarse con altura ante el dolor de los fracasados y los humildes, y el martirio de los pordioseros y de los huérfanos.

Hermina Brumana

Siete3siete: ¿Tenía militancia política?

Maximiliano Molocznik: Ella participa en organizaciones políticas, aunque no es una militante orgánica. Tiene un pensamiento muy independiente; por momentos tiene más cercanía con el anarquismo y por momentos con el reformismo socialista de la década del veinte y del treinta. Es una especie de libre pensadora. Otro aspecto importante es su compromiso de lucha con las mujeres. Curiosamente, aunque fue una de las precursoras del movimiento de los derechos de las mujeres en la Argentina, no se la menciona demasiado. Cuando era jovencita y recién hacía sus primeras armas en la docencia en Pigüé -en el sudeste de la provincia de Buenos Aires- los primeros choques que tuvo con la burocracia educativa del pueblo, no fue por su labor docente sino por sus posicionamientos sociales. Por ejemplo, ella discutía a fines de la década del diez del siglo XX por qué una mujer debía llevar un luto eterno cuando quedaba viuda, o por qué las mujeres obligadamente tenían que salir a pasear acompañadas de un hombre para mantener las formas sociales correctas. Luego lo amplió a la crítica al matrimonio obligatorio y plagado de rutinas, a la idea de la maternidad obligada, sin deseo; al divorcio… Quizás hoy estas cuestiones las tenemos naturalizadas como cosas que la sociedad ha ido ganando, pero debemos entender a esta mujer en el tiempo que le tocó vivir.

Siete3siete: No le habrá resultado gratis sostener estos posicionamientos, ¿no?

Maximiliano Molocznik: En Pigüé prácticamente la conminaron a elegir entre su rol de docente y su rol de divulgadora cultural. Ella se niega a aceptar que deba dejar una de las dos cosas y pide, con la ayuda de un inspector bastante progresista, lo que hoy llamaríamos un MAD -movimiento anual docente- que le permite salir del pueblo y llegar a la zona sur de la provincia de Buenos Aires. Pero en el año treinta y uno, el Director General de Escuelas determinó un cese mediante un expediente muy turbio, que tenía mucho que ver obviamente con la participación política que ella hacía fuera de las aulas. Era muy llamativo que una docente que no tenía ninguna observación por su labor profesional y tampoco tenía ausentes injustificados, de repente reciba un cese. Ella va a recusar ese expediente, lo va a judicializar y la justicia determina que eso no tiene ni pies ni cabeza y la deben reintegrar a su cargo de base. Después se traslada a la ciudad de Buenos Aires donde concursa y llega a ser vicedirectora de una escuela adultos, que será la última etapa de su vida docente. Desde el cargo directivo mantiene la coherencia con sus principios y la idea de que la escuela no solamente debe elevar el nivel educativo de las masas, sino que lxs docentes deben tener compromiso social.

Si mi amor por la patria debe detenerse en la frontera,

yo reniego del patriotismo porque entonces el patriotismo

es un molde demasiado chico para mi amor.

Hermina Brumana

Siete3siete: ¿Cómo está organizado el libro?

Maximiliano Molocznik: Mi primera intención fue hacer una biografía, pero cuando descubrí que sus libros prácticamente no tenían reediciones, me propuse hacer una antología, una selección de los textos. Me pareció interesante respetar una línea cronológica para que el lector pueda ver cómo fue desarrollándose y ampliándose su pensamiento, que se va expresando de modo diferente en los distintos textos que escribe. Porque no es lo mismo, por ejemplo, los escritos que ella hace para sus estudiantes -textos humanistas de una maestra amorosa que está tratando de orientar a sus chicxs para que vivan mejor y para que sean mejores personas-, que los que hace dedicado a las mujeres de clase media -donde las interpela y las invita a romper con los mandatos sociales que el patriarcado de aquella época imponía-, o las obras de teatro donde aborda cuestiones sociales. Es un personaje interesantísimo que lxs docentes deberían conocer no solamente por su condición de docente sino por su condición de intelectual y de artista. Herminia era amiga de Alfonsina Storni y de Juana de Ibarbourou, se escribía con Gabriela Mistral -la premio Nobel de Literatura chilena-, y tenía muchas vinculaciones con el periodismo: era amiga de José Ingenieros y escribía en cuanta revista política y militante la invitaban. Y siempre orientó su prédica hacia las mujeres, instándolas a no resignarse, a no permitir que las limitaciones que la sociedad patriarcal imponía les impidiesen obtener sus logros personales. A que hagan de la maternidad no solamente un deseo sino un compromiso con la educación política de sus hijos.

MAXIMILIANO MOLOCZNIK Profesor en historia, escritor e investigador. docente en escuelas secundarias de la provincia de Bs As desde 1997. Dicta numerosos espacios curriculares institucionales dedicados a las problemáticas de los pueblos originarios de América. Se ha especializado en pueblos y culturas del gran Chaco.  Integrante del equipo técnico-pedagógico del área de Cs Sociales de la Secretaria de Evaluación Educativa del Ministerio de Educación de la Nación. Autor de los siguientes libros (entre otros): Estampas de la patria chica argentina y de la patria grande latinoamericana, Ediciones Imprex (2021); Alberdi, ese desconocido. El pensador nacional que la historia oficial nos ocultó, Ediciones Imprex (2019); El viento en el mundo, biografía política e intelectual de Anibal Ponce, Ediciones Imprex (2017). Los tobas: historia, lucha y costumbres del pueblo qom, Ediciones Instituto Cultural del Chaco (2011).