SER JOVEN EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Reportaje a Mariana Chaves

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¿Cómo crecer en autonomía si no pueden salir de sus casas?, ¿cómo desarrollar la sociabilidad sin espacios de encuentro con los pares?, ¿en qué espacios y momentos mantener continuidad educativa en casas con un solo celular para todos?, ¿cómo acceder a un trabajo donde se han cerrado puestos de trabajo?. Mariana Chaves aborda algunas de las problemáticas que adolescentes y jóvenes atraviesan en este contexto.

737: En esta situación de excepcionalidad social y educativa que estamos viviendo, ¿qué podemos pensar en relación a los jóvenes?

Mariana Chavez: La juventud es heterogénea, está atravesada por desigualdades y diversidades. Ese concepto de heterogeneidad, por suerte, ha ganado terreno en las últimas tres décadas y hoy la cuestión ha podido incorporarse al lenguaje de las políticas públicas. En parte por las dinámicas del propio conocimiento, en parte por las organizaciones juveniles y también por el movimiento feminista. Porque este movimiento, además de empujar su propio eje que es la cuestión de género, empuja discusiones sobre la pluralidad y la diversidad en otros campos. Desde esta concepción plural como punto de partida no tenemos posibilidad de caracterizar como una sola cosa lo que esté pasando para los jóvenes en el país, sino que habrá diferencias. La clase social sigue siendo uno de los organizadores de la diferencia en las experiencias de vida. Y hay también  diferencias por género, por lo étnico, lo racial, relativas al territorio…  Las diferencias no siempre se expresan como desigualdad, pero en muchos casos sí. Cuando decimos “joven” pensemos en pibes de 12 ó 13 hasta veintipico largos. Eso abarca ciclos de vida y momentos de vida muy distintos; entre lo que solemos llamar los adolescentes, la típica imagen de escuela secundaria, y unos personajes más grandotes, que uno los mira ya desde abajo, que tienen otras experiencias, que pueden estar o no vinculados a circuitos educativos o a circuitos laborales.

Una característica de la etapa adolescente juvenil es la necesidad de crecer en autonomía. Una de las autonomías posibles es la del tiempo y el espacio (…) Es una dinámica clásica en todos los sectores sociales; una disputa de poder con los adultos relevante para esta etapa de la vida. (…) Lo que marcan les compañeros dedicados a la salud mental, es la necesidad de respetar esos tiempos y espacios de aislamiento de los pibes. Y bajar los niveles de preocupación que aparecen en los adultos acerca de que deberían estar compartiendo todo con toda la familia.

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737: Dentro de esta heterogeneidad, ¿qué cosas les pueden estar pasando?

Mariana: Hay cuatro cosas de la vida de ellos, importantes, que son la escuela, la sociabilidad, el trabajo y los circuitos. Se ven allí cosas comunes a todas o a varias clases sociales y otras que tienen una expresión diferencial que ya la tenían antes de la pandemia, pero ahora sobrevino un acontecimiento de drama social, de pandemia, no solo local, sino mundial. Acá, en La Plata, tuvimos un acontecimiento de los que llamamos catastróficos, que son eventos disruptivos de la cotidianeidad que alteran profundamente la relación social, que fue la inundación en el 2013. Pero es un evento de un día y luego un proceso largo de recomposición, de reacomodamiento o de consecuencias negativas. La pandemia en cambio tiene mucha continuidad en el tiempo. Hay un evento disruptivo al inicio, aunque fue gradual, que se puede tomar como el día que dijeron “vayan todos a sus casas”. Y a partir de eso comienza una transformación de la realidad, con una serie de medidas de alto cumplimiento y se transforman muchísimas cosas. Siempre profundizadoras de la desigualdad en los casos en que ya existía.

737: ¿Cómo se dan las transformaciones en lo que vos llamabas circuitos?

Mariana: Llamamos así a los recorridos, los trayectos que los pibes hacen por el barrio, por la ciudad. Una característica de la etapa adolescente juvenil es la necesidad de crecer en autonomía. Una de las autonomías posibles es la del tiempo y el espacio, es decir poder empezar a gobernar el propio tiempo y espacio, decidir sobre qué hago en mi pieza, a qué hora vuelvo, si te aviso o no te aviso cuando no vuelvo… Es una dinámica clásica en todos los sectores sociales; una disputa de poder con los adultos relevante para esta etapa de la vida. Una de las cosas que está sucediendo es que, como no se puede salir de las casas, la posibilidad de crear el espacio y tiempo del ejercicio de la autonomía, de la experimentación de estar solo entre pares y no entre sujetos que tienen una posición jerárquica -como son la familia, la escuela, el trabajo –,  ese espacio y tiempo tiene que producirse al interior de la casa. Y entonces vas a estar conviviendo permanentemente con esos adultos, más cerca de la vigilancia, que se van a enterar mucho más, con más fricción. Lo que marcan les compañeros dedicados a la salud mental, es la necesidad de respetar esos tiempos y espacios de aislamiento de los pibes. Y bajar los niveles de preocupación que aparecen en los adultos acerca de que deberían estar compartiendo todo con toda la familia. Por supuesto hay que estar atentos a los aislamientos, pero, en este caso, el aislamiento adentro del aislamiento -para poder tener la experiencia o un dejo de su experiencia adolescente juvenil- resulta relevante. Entonces van a estar metidos en la pieza, con la compu… los que tengan.

Este es el otro punto: el que tiene una pieza para sí. Eso lo tienen sectores medios y altos, pero hay todo un sector de la población que no tiene una vivienda con un espacio para el dormitorio del adolescente. Y que no tiene el celu individual, la play ni la conexión a internet para estar con los jueguitos con los amigos todo el tiempo. En esos territorios, les pibes siguen haciendo juntaditas con los vecinos, circulan por el barrio. No hay una circulación gigante, se ha quedado adentro del barrio, “aislamiento comunitario” es el nombre que le ha dado el Estado a eso. Es muy distinta la experiencia del aislamiento en los barrios consolidados, donde cada casa está separada y aislada de la otra con medianeras, que lo que son los barrios de las afueras que no necesariamente son pobres, barrios más amplios donde los vecinos se ven, conversan, etc. El tema de los circuitos -que tienen que ver con la autonomía-  están muy afectados por la pandemia y el aislamiento, y hay que tener presente a les adolescentes y jóvenes cuando se vayan a habilitar salidas.

737: Esto se relaciona con lo que mencionabas acerca de la sociabilidad.

Mariana: La sociabilidad es un elemento fundamental en todas las etapas de la vida, pero en ésta, en que voy saliendo de la socialización primaria hacia una socialización secundaria, los pares cumplen una función fundamental en la inclusión, en lo social, en la cultura. Y eso está cortado en términos presenciales por las medidas de aislamiento, a todas las clases sociales. Con sus diferencias porque algunas tienen cómo reemplazarlo por tecnología, otras por el tipo de barrio. Además, la sociabilidad se ejerce, no solo en los circuitos de la ciudad, sino en todas las instituciones, organizaciones y espacios en que participan: el club, el gimnasio, la escuela, el boliche. Todo eso está cerrado.

737: ¿Cómo los afecta en relación a la educación?

Mariana: En la educación, el planteo de la continuidad pedagógica, que es súper interesante, se desarrolla con desigual éxito según los niveles educativos y según la infraestructura de equipamiento y conectividad en el espacio receptor, la casa. En relación a la continuidad educativa en las universidades, que estaban más equipadas y hubo más posibilidad de transposición pedagógica al formato virtual con un esfuerzo impresionante de docentes y estudiantes, hay un interesante porcentaje de continuidad pero con diferencias por carrera, por año y por sector de clase del estudiante. En el caso de secundaria, ahí la diferencia de clase parte aguas. Los sectores medios y medios altos siguen manteniendo su continuidad con el equipamiento, la tecnología, y también el esfuerzo grande de familias, docentes y pibes. En los sectores más empobrecidos, lo que era una brecha digital, yo ahora lo llamo un abismo. Porque ha habido una discontinuidad muy importante en el proceso educativo por la falta de acceso a la conectividad y a los equipamientos. Eso es una de las mayores preocupaciones para este momento.  En los secundarios donde había un porcentaje de pibes que se desgranaba, que iba dejando, eso se puede incrementar. Hay mucha discontinuidad, porque en la casa hay un celu, con suerte, para todos, donde tres o cuatro pibes reciben las tareas escolares y las tienen que resolver en ese celular porque sino no hay cómo. Esta situación tiene efecto ahora y va a tener consecuencias para más adelante.

va a haber que pensar en les adolecentes, sobre todo entre los 15 y 18 años de los sectores más empobrecidos, que ya han iniciado lo que en otras clases sociales clásicamente se ve como actividades de la vida adulta. (…)Hay que ver cómo acompañamos esas transiciones para que no se incremente la desigualdad en ese grupo, y para accionar políticas que ayuden a no tener que realizar ciertas actividades desde más temprano.

737: Mencionabas finalmente el espacio del trabajo.

Mariana: El trabajo en este sector etario tiene un corte de clase importante, porque los pibes de sectores más empobrecidos empiezan a trabajar antes que los de sectores de clase media y alta. En los barrios más pobres, los y las que tienen entre 15 y 18 ya casi todos trabajan. El trabajo, en general, es no registrado, informal, y esa cadena de trabajo se cortó. Ahí hace falta una política focalizada, algo que vea la particularidad de ese sector, no para fomentar el trabajo en les adolescentes, pero el trabajo existe en esa edad, entonces, si se corta, ver de qué manera reemplazar ese ingreso (y cuando vuelva pensar en las condiciones de trabajo). Va a haber muchas consecuencias a futuro por cómo va a quedar el mercado de trabajo. Los especialistas en trabajo dicen que este proceso de parate económico va a afectar las posibilidades de inserción en el mercado laboral durante una década. Al que esté por entrar al mercado de trabajo -que clásicamente son jóvenes, en clase media a los veintipico, en clase más baja bastante antes- le va a ser más complicado conseguir un puesto de trabajo, porque va a haber menos. Es interesante cómo el llamado a inscribirse para percibir el IFE, el ingreso familiar de emergencia, visibilizó en Argentina mucho más que antes a ese sector poblacional que es el sujeto de la economía social, de la economía popular. Se abre entonces la discusión de un ingreso básico universal. Y ahí va a haber que pensar en les adolecentes, sobre todo entre los 15 y 18 años de los sectores más empobrecidos, que ya han iniciado lo que en otras clases sociales clásicamente se ve como actividades de la vida adulta. En los sectores más pobres, las transiciones a la vida reproductiva, el ingreso al trabajo, a la finalización o a dejar los estudios, se producen antes que en los otros sectores sociales. Hay que ver cómo acompañamos esas transiciones para que no se incremente la desigualdad en ese grupo, y para accionar políticas que ayuden a no tener que realizar ciertas actividades desde más temprano.

737: Muy interesante todo este panorama que nos has dado, que seguramente le va a aportar muchos elementos a lxs docentes que trabajan con adolescentes y jóvenes. Por nuestra parte…

Mariana Chaves

Mariana: Una última cosa para comentar. Desde varios lados se advierte que se ha incrementado la violencia de género por la convivencia. Frente a las situaciones de violencia intrafamiliar -algunas son de género, otras están atravesadas por vinculo padre/hijo o quienes ocupen esas posiciones- antes muchos pibes estaban en la calle con amigos, porque se iban de la casa donde había un lío bárbaro, para salir de eso. Y ahora están ahí adentro. Hay que tener un ojo también ahí colocado.

Mariana Chaves es antropóloga e Investigadora CONICET en el Laboratorio de Estudios en Cultura y Sociedad (LECyS) de la Facultad de Trabajo Social, Universidad Nacional de La Plata, del cual es además directora. Directora de la Especialización en intervención social con niños niñas, adolescentes y jóvenes, FTS, UNLP. Miembra de Casa Joven B.A., de la Organización Social «Obra del Padre Cajade, Organizaciones Chicxs del Pueblo. Secretaria Adjunta ADULP.